Horizontal vs Vertical (PRIMER PREMIO)

Por Antonio Jose Galindo

Gran parte de los fenómenos meteorológicos vienen dados por el desarrollo y evolución de nubes, de muy diversa tipología . Su naturaleza determina los tipos de temperie que afectan a un lugar concreto, pudiendo ser muy dispares, y el estado emocional de las personas, cuando no otros aspectos de sus vidas.

Veamos, pues, qué podemos encontrarnos si enfrentamos la nubosidad con desarrollo predominantemente estratificado, ante otra cuya razón de ser es la marcada verticalidad.

Foto 1- Invasión silenciosa. Consuegra (Toledo), 11 de diciembre de 2009.

Llega la noche, llega el embrujo. La niebla arriba a la urbe y la invade, de una forma especialmente pacífica, sin hacer ni un solo ruido. En una mitad del cielo las estrellas, en la otra, un opaco velo de condensación. El fascinante juego de luces y texturas atrapa la mirada, la magia es posible.



Foto 2 –Isla humeante.. Consuegra, 11 de diciembre de 2009.

Estratificación y calma absolutas. La actividad humana prosigue, "sumergida" bajo el océano nebuloso. Curiosamente, y afortunadamente, nadie parece "ahogarse".



Foto 3- Amanecer hechizado. Consuegra (Toledo), 30 de enero de 2009.

Al alba, los cambios de colores y luminosidad del cenit anuncian el retiro de la nocturnidad. El frío crece y pretende ganar posiciones. Abajo, un mar de nubes protector, arropa, cual manta, a la llanura. El encantamiento sigue haciendo efecto.



Foto 4- Emergiendo. Consuegra (Toledo), 30 de enero de 2009.

Como si fuera un submarino, el astro rey asoma su faz desde el océano nuboso, por cierto sin apenas “oleaje”, visiblemente encalmado.



Foto 5- Retirada..Consuegra (Toledo), 30 de enero de 2009.

Los primerizos y tibios rayos de sol descubren una visión nueva del mar de nubes, que parece extenderse de forma infinita por el horizonte. A no mucho tardar, el encantamiento se retirará, aguardando su próxima oportunidad.



Foto 6- Vertical: ascendente y descendente Las Pedroñeras (Cuenca), 8 de agosto de 2009.

Situación límite: la fortísima tormenta impone el caos, con las riadas discurriendo por el casco urbano, arrastrando hasta coches, y los cultivos siendo arrasados por el granizo. Destaca la compacta cortina de pedrisco que delata un vigoroso “downburst”, con una muy bien definida prolongación horizontal, acompañando a las fuertes ráfagas de viento causadas por el impacto contra el suelo. Esto es denominado por los norteamericanos “forma de bota”, y sirve para diferenciar un “downburst” de un desplome ordinario. Se aprecia también un yunque de tipo cumuliforme con desarrollos invertidos; todo ello alimentado por un vigoroso “flanking line” (a la derecha), de regeneración constante y sostenida. Signos todos ellos de severidad máxima. Las precipitaciones se acercaron a los 100 mm.



Foto 7- Animalada de Cumulonimbo. Minaya (Albacete), 9 de agosto de 2009.

Explosivo desarrollo convectivo, conformando el extremo sur de una línea de turbonada severa, con desplazamiento en dirección Este. Los rumiantes, ajenos al estar centrados en sus necesidades, ignoran que, apenas unos kilómetros al Norte, el panorama es muy distinto, siendo pasto de granizadas de gran tamaño (“large hail”).



Foto 8- Verticalidad explosiva. Minaya (Albacete), 9 de agosto de 2009.

Masiva manifestación de convección atmosférica en estado puro para la que parece no existir freno, que se propaga hacia arriba, hacia abajo... en todas direcciones, y con la puesta de sol otorgando su particular nota de originalidad.



Foto 9- La que se avecina. Jávea (Alicante), 5 de septiembre de 2009.

A veces, estos desarrollos verticales pueden convertir la noche en día, con potentes juegos de luces eléctricas. Un amenazante frente de racha, cuyas “barbas” casi van lamiendo el mar en su avance, va en mi caza y captura. Estaba temblando, por la sensación de viento húmedo desapacible, y creo que hasta de miedo...



Foto 10- El azote del mar. Jávea (Alicante), 15 de septiembre de 2009.

Intensa actividad tormentosa en mitad de la madrugada en el Mediterráneo. Instantáneamente un larguísimo rayo desborda el cumulonimbo ( por el origen del mismo, seguramente de signo positivo) y parece dar un inmenso latigazo azotando la superficie marina.