Por tierra, mar y aire

Por Sergi Corral

Somos unos pocos los que tenemos el privilegio de poder vivir una temporada entre las cumbres del Sistema Ibérico Norte y el azul del Mar Mediterráneo, en el corazón de la Costa Brava. Paraísos ambientales y paisajísticos, pero también paraísos para el observador meteorológico intrépido, siempre cargado con una cámara de fotos en sus manos.

Las potentes tormentas de verano en La Ibérica, nacen, crecen y explotan una calurosa tarde de junio, mientras unos días antes el fuerte viento del sur-oeste en altura moldea unos lenticulares a modo de platillo volante.

Entretanto, en tierras costeras, los Reyes Magos nos traen el regalo de la nieve en cotas bajas, vistiendo la montaña del Tibidabo de blanco inmaculado. A principios de verano las tormentas sacuden la rutina diaria del veraneante playero y nos sorprenden con una sesión de fuegos artificiales a “lo natural”.

Pero, el verano es efímero y, sin darnos cuenta, entramos de lleno en un otoño ventoso, y en un diciembre dónde los temporales de mar nos borran de la memoria las plácidas aguas de nuestro mar.

Foto 1- "Explosión convectiva unicelular". 13-6-2009 a las 19:36 (Valgañón-La Rioja)



Foto 2 –"Lenticulares al viento" . 10-6-2009 a las 20:07 (Valgañón –La Rioja)



Foto 3- "Cima lenticular". 10-6-2009 a las 20:09 (Valgañón-La Rioja)



Foto 4- "Los reyes blancos". 7-1-2009 a las 11:07 (Barcelona)



Foto 5- "Capillatus encadenados". 18-4-2009 a las 12:35 (Barcelona)



Foto 6- "Tormenta playera". 4-7-2009 a las 14:30 (l’Escala-Girona)

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Foto 7- "Fuegos artificiales". 5-6-2009 a las 22:49 (l’Escala-Girona)



Foto 8- "Arco-iris eclesiástico". 26-6-2009 a las 20:05 (l’Escala-Girona)



Foto 9- "Tramontana de diciembre" . 4-12-2009(l’Escala-Girona)



Foto 10- "Esbotzada". 13-12-2009 a las 13:50 (l’Escala-Girona)